dimarts, 18 de gener del 2011

Educar les emocions?

Les emocions també s’eduquen. Aquesta no només és una feina dels mestres, si no que aquí els pares hi tenen un paper fonamental. És important explicar el significat dels sentiments i de les emocions que poden tenir els seus fills, ja que no només hem d’ensenyar coneixements i hàbits.
Per què diem que és important? perquè és un tema que els nens i nenes han d’entendre el motiu de cada emoció i que no s’han d’amagar mai per tal de mostrar el que senten. Per tant, podem dir que una emoció és un impuls involuntari originat com a resposta als estímuls de l’ambient que indueix els sentiments i que desencadena conductes de reacció automàtica.
A continuació, podem trobar un article que he trobat que parla sobre aquest tema, on hi ha diverses persones que en parlen i tots acaben a la mateixa conclusió; els pares han d’estar atents a les reaccions dels seus fills i explicar el motiu de cadascuna d’aquestes reaccions, si aquests no entenen o no saben perquè ho fan.

Educar las emociones


Les enseñamos a montar en bicicleta y a comer con cubiertos... Nos preocupamos por su destreza matemática y su nivel de inglés... ¿Y de sus emociones? ¿Nos ocupamos de que los niños distingan si están tristes o enfadados, de que puedan expresar su rabia o su rechazo sin dañar a otros?

“Los padres nos preocupamos como nunca de que nuestros hijos estén preparados para una sociedad competitiva: controlamos que el sistema educativo les proporcione un buen desarrollo cognitivo y los apuntamos a todo tipo de extraescolares y de actividades complementarias para conseguir que los niños sean más inteligentes, más eficaces; en cambio, damos muy poca importancia a su aprendizaje emocional y este es fundamental, porque sin equilibrio emocional nuestro hijo no será feliz, ni le veremos triunfar en su vida, por muy preparado que esté”. La reflexión es de Purificación Sierra,
profesora de Psicología del Desarrollo de la Uned, pero resume bien el sentir de muchos psicólogos, pedagogos, maestros y educadores en general, que con frecuencia expresan su inquietud por la escasa atención que se presta en muchas familias a la educación emocional de los niños.

Cristina Gutiérrez ha visto pasar por la granja escuela que dirige en Santa Maria de Palautordera (Barcelona) a más de 10.000 niños y niñas de todas las edades, y asegura que le preocupa ver que cada vez llegan más con evidentes problemas emocionales. “Nos llegan muchos niños con poca autoestima, que sienten que sus vidas no les pertenecen, fruto de la sobreprotección de sus familias, y también vemos muchos con problemas emocionales y de relación porque en casa viven incomunicados, volcados en la consola y el ordenador, esperando a que lleguen sus padres de trabajar para cenar delante del televisor y regresar a su isla”, comenta. Y apunta que estos problemas se concretan en niños de 8 y 9 años que no saben bajar escaleras, o en malos hábitos alimentarios, como una niña que llegó con siete fuets en la mochila para pasar el fin de semana de colonias porque no le gusta ni come nada más. “Con su sobreprotección, los padres dejan a sus hijos desprotegidos para afrontar la vida, con unas carencias emocionales muy importantes”, asegura Gutiérrez, que hace cuatro años decidió reorientar todas las actividades de la granja escuela en aras de la educación emocional: desde enseñar a los niños a identificar y verbalizar sus emociones, hasta aprender a controlar sus miedos, a canalizar sus enfados o a relacionarse con otros.

Cabría pensar que las emociones se aprenden solas, a fuerza de sentirlas, pero parece que no siempre es así, y que el equilibrio emocional requiere algunas enseñanzas y, sobre todo, mucho entrenamiento. “El conocimiento de las emociones se aprende a través de las experiencias de la vida: si hay una tormenta o siente una amenaza, el niño tiene miedo; si sufre una pérdida, está triste; pero cada uno reacciona emocionalmente de forma distinta, porque no nos emociona lo que ocurre sino cómo interpretamos lo que ocurre”, explica Antonio Vallés, profesor de Psicología de la Salud de la Universidad de Alicante y autor de La inteligencia emocional de los hijos. Cómo desarrollarla (EOS Gabinete de Orientación Psicológica) y La inteligencia emocional de los padres y de los hijos (Pirámide), entre otros libros. Y es en esa interpretación de lo que ocurre, de lo que sentimos y de cómo reaccionamos ante ello en la que los padres tienen mucho que hacer con miras a la formación emocional de sus hijos. "A medida que los niños van desarrollando las emociones no saben lo que les pasa; pueden aprenderlo de forma natural, por experiencia, pero también podemos ayudarles y alentar ese desarrollo etiquetando sus emociones, enseñándoles a distinguir cuando están enfadados de cuando están tristes; y está demostrado que si los padres ayudan, los niños se relacionan mejor y entienden mejor lo que les pasa", asegura Purificación Sierra.

Etiquetar los sentimientos Porque el primer paso en el aprendizaje emocional es lo que los expertos llaman conciencia emocional: saber identificar las emociones en uno mismo y en los demás y ser capaz de expresar lo que se está sintiendo con palabras. Y eso, en el caso de los niños, significa enseñarles a comprender qué emociones tienen en cada situación, si son adecuadas para relacionarse con los demás y para sentirse bien, pero también dotarlos de vocabulario suficiente para expresarlas. Las seis emociones básicas, que se reconocen fácilmente por su expresión facial –alegría, tristeza, miedo, enfado, sorpresa e ira–, han de ir completándose, a medida que los niños crecen, con otras etiquetas emocionales que permitan definir con exactitud qué emoción, sentimiento o estado de ánimo tienen. Felicidad, satisfacción, optimismo, tranquilidad, calma, buen humor, euforia o júbilo pueden permitir expresar diferentes grados y percepciones de la alegría; como molestia, irritación, celos o furia pueden expresar enfado; o preocupación, temor, nerviosismo, horror y pánico pueden servir para concretar el miedo.

Y no menos importante que enseñar a los hijos a poner nombre a lo que sienten es dejarles que lo expresen, que en casa puedan llorar si están  tristes o contar que alguien les cae mal sin que se les censure y sin que se reste importancia a aquello que les pasa. “Si se sienten incomprendidos, si les decimos que no pasa nada, que lo que les ocurre es una tontería, no lo expresarán más”, advierte Sierra.

Controlar y socializar las emociones Pero que no haya que censurar al niño porque está enfadado o triste, que no haya que negar las emociones, no quiere decir que haya que dejar que las exprese de cualquier manera. “No se trata de decir al niño que expresa su ira dando una patada que no tiene que enfadarse; hay que explicarle, cuando se calme, que enfadarse es normal, que nos pasa a todos, pero que ha de controlar su impulsividad y buscar otras vías de expresar su rabia sin dañar a otros”, afirman los expertos consultados. Cristina Gutiérrez explica que, en La Granja, los animan a liberarse de la rabia yendo a correr o a chillar al patio, dando patadas al balón o golpes a un saco de boxeo.

La psicóloga Purificación Sierra enfatiza que el comportamiento emocional tiene mucho de social y por eso hay que enseñar a los hijos a regularlo. “Se acepta que un niño llore al dejarlo en la guardería o en su primer día de colegio, pero no que lo haga cada día con cinco años; también admitimos que de pequeños expresen su desagrado si un regalo no les gusta, pero si crecen diciendo siempre lo que piensan y sienten, resultarán conflictivos; por eso hay que desarrollar su empatía y enseñarles a regular sus comentarios para que no hagan daño a quien les regala con ilusión”, ejemplifica. Antonio Vallés da algunas pautas para enseñar a regular las emociones negativas de enfado, miedo y tristeza: “Expresar el enfado de manera inteligente y socialmente adecuada exige controlar las rabietas y respuestas agresivas sustituyéndolas por conductas verbales que expresen el estado de ánimo pero sin alterarse demasiado y respetando a los demás; las respuestas de miedo y enfado deben regularse mediante la relajación, la respiración y el cambio de pensamiento; si aprendemos a relajarnos, a darnos cuenta de cuándo empezamos a enfadar nos o a asustarnos y respiramos  profundamente, nos autohablamos (debo tranquilizarme, es mejor que me  calme, etcétera), estamos gobernando nuestras emociones y evitaremos que nos alteren y descontrolen”.
Rafael Bisquerra, director del master en Educación Emocional de la Universitat de Barcelona (UB), considera que la clave de la regulación emocional es encontrar el equilibrio entre el descontrol propio de la impulsividad del organismo (una emoción es una respuesta neurofisiológica) y la represión. Y advierte que encontrar ese punto intermedio no es fácil, requiere entrenamiento y, sobre todo, un buen equilibrio emocional de los padres. “No puedes pedir a tu hijo que controle su ira gritándole; que él esté descontrolado, que grite, no nos autoriza a descontrolarnos nosotros; y eso, que es fácil de decir y entender, es muy difícil de aplicar, porque para tolerar sus gritos con cierta impasibilidad hay que tener autonomía emocional, no dejarnos arrastrar por las emociones de los otros o del entorno, y ser capaz de relacionarnos de forma positiva”, explica Bisquerra. En su opinión, desarrollar las competencias emocionales propias y de los hijos es cuestión de entrenamiento, como tocar en una orquesta o jugar en un equipo de fútbol, y resulta fundamental para poder relacionarse con los hijos, especialmente durante la adolescencia. “Los padres con hijos adolescentes se enfrentan a una tensión continua donde el chaval tiene una gracia especial para decir todo aquello que provoca una reacción visceral en los padres, y estos han de poder regularse para no ponerse al mismo nivel, para mantener los límites con cariño y responder a los ataques iracundos con el amor y no con más ira”, relata.

También el profesor Vallés cree que los padres han de prestar especial atención a los estados de ánimo de los hijos adolescentes porque los cambios psicológicos, biológicos y sociales que viven en esas etapas les producen nuevas emociones que deben aprender a identificar, expresar y regular. “Los padres deben mostrarse especialmente comunicativos, dispuestos a escuchar sin censurar y a ayudar, porque eso contribuye a disminuir la intensidad de un estado de tristeza, desánimo, temor o inquietud; hay que afrontar sus conductas de descontrol y sus respuestas irascibles con una actitud empática, enseñándoles calma, sosiego y haciéndoles comprender que lo que piensan cuando están enfadados es diferente de lo que pensarían en una situación de calma y tranquilidad”, indica.
Claro que, para poder actuar así, los padres han de saber regular bien su ansiedad y su ira. “Está claro que no es fácil, pero las consecuencias de no preocuparse por la formación emocional son tan graves, que vale la pena intentarlo”, remarcan los especialistas consultados. Bisquerra apunta que la falta de formación emocional se traduce en una impulsividad descontrolada y en una baja tolerancia a la frustración, “unas condiciones que, cuando coinciden con una inteligencia media baja, dan lugar a unas relaciones explosivas entre padres e hijos –sobre todo en la adolescencia–, y predisponen a actitudes de riesgo como el consumo de drogas, embarazos no deseados, conducción temeraria, violencia de género, depresión...”Como modificar el nivel de inteligencia es complicado, el director del master en Educación Emocional de la UB considera que la mejor forma de prevenir todos esos problemas es desarrollar competencias emocionales para controlar la impulsividad y aumentar la tolerancia a la frustración.
Antonio Vallés cree que el esfuerzo de los padres para mejorar el comportamiento de los hijos acostumbra a centrarse en las normas de conducta y la disciplina “y, sin embargo, el conocimiento de las emociones y sentimientos de los hijos puede ayudar mucho a la comprensión de uno mismo y también a entender las causas de sus conductas”.

dissabte, 15 de gener del 2011

Com combatre el fracàs escolar?

Hola, 


Avui he llegit un article de la contraportada del diari La Vanguardia del dia 12 de gener de 2011. Aquest article m'ha semblat interessant ja que parlava sobre el fracàs escolar i de quina manera es podria arribar a combatre a través del mètode Tomatis. Us preguntareu en què consisteix aquest mètode? Doncs, a continuació us deixo l'entrevista realitzada a Cori López i Xammar, metgessa, neuròloga i pediatra.


Quién era Alfred Tomatis?



El doctor Tomatis (1920-2001) era físico y otorrinolaringólogo, nacido en París de madre cantante de ópera y padre intérprete de bajo.

¿Qué descubrió?
Que las vibraciones percibidas por el embrión en el útero materno... lo codifican.

¿Con qué consecuencias?
A la tercera semana de gestación aparece en el embrión un preoído que irá madurando con el sistema nervioso: el embrión escucha, y reacciona a esa escucha.

¿Qué aconsejaría a la mujer gestante?
Uno: que procure sentirse bien emocionalmente. Dos: que cante (aunque desafine). Su voz –vía columna vertebral y filtrada por el líquido amniótico– llega al embrión. Eso activa su escucha: le será muy útil afuera...

¿Qué más descubrió Tomatis?
Lo que formuló en la ley Tomatis: “La voz sólo contiene las frecuencias que el oído es capaz de analizar”.

¿Qué entiende por analizar?
Equivale al concepto de escucha, más allá del de audición: por razones diversas podemos dejar de atender, de escuchar una frecuencia sonora determinada.

¿Cómo llegó a esa conclusión?
Su madre le enviaba cantantes de ópera que habían comenzado a desafinar: Tomatis detectó que cada disfunción afectaba a un registro tonal determinado. Y, mediante tests auditivos, descubrió algo inesperado.

¿El qué?
Que la audición de esa persona tenía desactivada la escucha justamente en ese registro.

¿El oído puede hacer eso?
El cerebro lo hace: la escucha es voluntaria, selectiva y de base neurofisiológica. Y ciertos detonantes pueden inhibir la escucha... en una determinada frecuencia sónica.

¿Qué detonantes son esos?
Si está usted encerrado en un cuarto con alguien que empieza a insultarle gravemente, usted bloqueará su escucha. Otro ejemplo: si una madre chilla mucho a su niño, la escucha de ese niño bloqueará ¡por autodefensa, por autoprotección, por reflejo de supervivencia! la escucha de la frecuencia más agresiva e hiriente para él, ese registro sonoro.

¿Y eso es grave?
¡Ese niño tendrá problemas de aprendizaje en la escuela! Su escucha falla en algún punto... y no comprende bien a la profesora.

¿Y curó Alfred Tomatis a sus pacientes cantantes de ópera?
Sí. Ideó una terapia: un oído electrónico. Este aparato amplifica una grabación de voz o de música justo en esa frecuencia en que al paciente le falla la escucha. Y mediante unos auriculares se le hace escuchar esa  rabación durante varias sesiones...

¿Y luego qué?
¡Eso activa la base neurofisiológica de la escucha! Al cabo de esas sesiones, la escucha queda restaurada: el cerebro recupera capacidad para analizar esa frecuencia, tenerla en cuenta, ¡escucharla! Y, entonces, esos pacientes volvían a cantar bien.

¿Así de fácil?
¡Sí! Y entonces el doctor Tomatis se dio cuenta de algo extraordinario...

¿De qué?
Esos cantantes, tras las sesiones de restauración de la escucha, ¡mejoraban también psicológicamente, recuperaban su armonía anímica! Así creó la audiopsicofonología.

¿Oído y psique están vinculados, pues?
Tomatis comprendió algo que hoy la neurociencia constata: la inhibición de la escucha en una frecuencia concreta expresa un trauma psicológico, un conflicto anímico.

¿Qué tipo de conflictos?
La ansiedad sobre todo: ¡el método Tomatis es un potentísimo ansiolítico! Y disfunciones conductuales, tics, miedo a hablar en público, algunas depresiones y psicosis... El método Tomatis los sana mediante la reparación de las disfunciones de escucha.

¿Cómo funciona este método?
Una vez localizado –mediante ciertos tests diseñados al afecto– el registro que el paciente no escucha, se le somete a sesiones de escucha de una música o voz amplificada en ese registro. Y así se activan los enlaces neuronales inhibidos... y entonces vuelve a escuchar bien el mundo, a armonizarse, a tomar plena conciencia de sí mismo.

¿En qué casos es especialmente recomendable el método Tomatis?
Si se aplicase sistemáticamente en nuestros colegios..., el actual 30% de fracaso escolar español ¡descendería a la mitad!

¡La mitad! Eso es muchísimo...
¡Por eso es escandaloso que no lo apliquemos! En Polonia se aplica en 200 escuelas, con grandes resultados y a un coste bajísimo. Tras varias sesiones de escucha, el niño con dificultades se centra, mejora su comprensión oral y lectora..., ¡solventa sus dificultades de aprendizaje!

¿Qué se le hace escuchar?
Música de Mozart o la voz de la madre, filtrándolo todo en las frecuencias convenientes en cada caso.

¿Por qué Mozart?
Los compases de su música coinciden con el ritmo neurológico humano. También es útil el gregoriano, que nos acompasa con el correcto tempo fisiológico respiratorio.

Si este método es tan útil, ¿por qué no está más extendido?
Por resistencias por parte de psicólogos convencionales. ¡No puedo entenderlo! Me indigna, porque esas reticencias están frenando unas mejoras colosales.

Audiopsicofonología
El doctor Tomatis trató a Maria Callas (afónica a causa de su mala relación con Onassis), Romy Schneider, Gérard Depardieu... La doctora Cori López le conoció hace 28 años y en París fue su discípula predilecta: de él aprendió los nexos entre medicina, conducta, sonido, neurona, escucha, psique... "Volví a España sabiendo que no podía seguir ejerciendo la medicina como hasta entonces: ¡tenía que ayudar a mis pacientes con este método!", me dice. Y así lo hace (www.neurogrup. es), en beneficio sobre todo de escolares con problemas de aprendizaje. Tomatis mereció la Medalla de Oro del mérito científico de la Academia de Ciencias de París, y su método es hoy terapia oficial en Estados Unidos.



Què us ha semblat?

dimarts, 4 de gener del 2011

El tabac

Des del dia 2 de gener del 2011 s'ha posat en marxa la nova llei del tabac on prohibeix a molts de llocs fumar i per això m'agradaria fer un petit incís.  


Sabeu de què està compost?
Un cigarro conté prop de 4.000 químics. Els pitjors són els següents:

  • Nicotina: un verí mortal.
  • Arsènic: utilitzat en verí per a rates.
  • Metanol: un component de la benzina dels coets.
  • Harmonia: trobada a la solució netejadora de pisos.
  • Monòxid de carboni: part dels residus tòxics de la portadora.
  • Formaldehid: utilitzat per a preservar /conservar en perfectes condicions els teixits del  cos.
  • Butà: líquid dels encenedors.
  • Cianur d'hidrogen: verí utilitzat en les cambres de gas. 
Conseqüències del tabac
  • Malalties respiratòries:
    • Asma bronquial.
    • Malaltia pulmonar obstructiva crònica.
    • Bronquitis crònica.
  • Malalties cardiovasculars:
    • Infart de miocardi.
    • Hemorràgia cerebral.
    • Trombosis.
    • Malaltia vascular perifèrica (lesions en les extremitats per l'obstrucció dels vasos).
  • Càncer:
    • Pulmó.
    • Laringe i cavitat oral.
    • Aparell digestiu (esòfag, estómac i pàncrees).
    • Ronyó i bufeta.
    • Mama i aparell genital.
    • Hematològic (leucèmia).
  • Altres trastorns derivats del consum del tabac:
    • Trastorns a les dents i les genives.
    • Síndrome d'apnea del son (SAS).
    • Impotència.
    • Úlcera gàstrica. 
Però, perquè costa tant de deixar de fumar i diem que hi ha una dependència?

La dependència es manifesta quan una persona no pot prescindir del primer cigarro del matí. 
El tabac crea dependència física i psicològica i tolerància a les substàncies addictives.
La nicotina és la que origina la tolerància, que és la que fa que siguem dependents del tabac. Provoca la dependència física, i fa que el fumador fumi de manera que absorbeixi la quantitat de nicotina que el cos necessita. La supressió de nicotina provoca síndrome d'abstinència.

Però, clar hem de tenir que aquesta dependència també crea uns efectes "positius" dels quals la gent no en parla gaire, i que aquests són els següents:
  • Plaer.
  • Excitació, intensificació de l'actitud de vigilància. 
  • Millora en el rendiment de les eines.
  • Disminució de l'ansietat.
  • Reducció de la gana.
  • Reducció del pes corporal.
  • Desincronització de l'electrocardiograma.
  • Augment de les concentracions circulants de catecolamines (uns neurotransmissors, on els més importants són l'adrenalina, noradrenalina i dopamina).
  • Augment de certes hormones secretades per la hipòfisi, com la vasopressina que estimula la concentració de les fibres musculars llises de les arterioles i musculatura intestinal, augmenta per tant la pressió sanguínea i el moviment dels budells, on també té efectes antidiürètics.
  • Augmenta la concentració de beta-endorfines, uns polipèptids endògens amb activitat semblant a la morfina. 
  • Augment del metabolisme.
  • Lipòlisi, augment dels àcids grassos lliures.
  • Acceleració de la freqüència cardíaca.
  • Vasoconstricció cutània i coronària.
  • Augment de la despesa cardíaca.
  • Augment de la pressió arterial.
  • Relaxació del múscul esquelètic. 
Quin és el síndrome d'abstinència?
  • Ansietat: 87%.
  • Trastorns de la son: 84%.
  • Irritabilitat: 80%.
  • Dificultat de concentració: 73%.
  • Impulsos de fumar: 62%.
  • Gana: 53%.
  • Mal de cap: 24%.
  • Apatia: 22%.
Però, vosaltres creieu que hem de posar en perill la nostra salut per un cigarro i dependre d'ell com si fóssim uns titelles? 


 

dilluns, 3 de gener del 2011

El llenguatge del cos

La sinergologia estudia la comunicació no verbal entre les persones a través dels seus gestos i de les seves postures. 
El llenguatge corporal és aquell en el qual no diem res i que acompanya gestualment el nostre llenguatge verbal. Els nostres gestos, les nostres postures, la  nostra aparença, la nostra mirada i tots els detalls que ens acompanyen a la nostra experiència física conformen el conjunt de la comunicació no verbal. 


Per què ens pot servir?

  • Notar quan l'interlocutor ens atacarà i què podem fer després.
  • Saber quan estàs interessat o avorrint al oient.
  • Percebre el què passa per la ment del nostre interlocutor.
  • Com comunicar-nos millor de cara al públic.
  • Saber quan estan mentint.
  • Identificar quan t'estan seduint.
  • Conèixer la intenció profunda de l'interlocutor.
  • Posar-se en el lloc de l'altre.
A continuació, podem trobar un seguit d'exemples:





Ulls i mirada

  • Mirar per sobre l'espatlla: rebuig.
  • Mirar de reüll: astúcia.
  • Mirar de cara i durament: domini.
  • Mirar cap avall: sumis, vergonya.
  • Mirar de cara: Honradesa.
  • No mirar de cara: falta d'honradesa.
  • Obrir molt els ulls: estar d'acord, acceptació, admiració, plaer.
  • Mig tancar els ulls, amb arruga al front: desacord.
  • Pujar les celles: atenció, admiració.
  • Enarcar repetidament les celles: saludo.
  • Guinyar un ull: complicitat.
  • Rascar-te un ull: dubtes.
  • Mirar els ulls: seguretat, amistat, maduresa, sinceritat.
Mans i braços
  • Braços estirats, rígids i estirats els punys de l'armilla: inseguretat, falta de confiança,  nervis.
  • Braços recolzats a les cames: arrogància, superioritat.
  • Braços estirats sobre el cap: benestar, relaxació.
  • Mirar el rellotge quan parla: presa, intranquil·litat.
  • Mirar el rellotge i l'altre li parla: impaciència.
  • Mà empunyada amb el dit central cap a dalt: grolleria.
  • Mà empunyada amb el polze cap a dalt: tot bé.
  • Dos dits en forma de V: salut, victòria, pau.
  • Tocar-te els palmells: anticipar-se a algú favorable.
  • Com rentant-se les mans: riqueses.
  • Rascar-se darrera de l'orella: dubte, negació.
  • Acariciar-se la barbeta: pensant.
  • Creuar els braços sobre el pit: barrera, a la defensiva.
  • Creuar els braços, amb els punys tancats: tensió, hostilitat.
  • Menjar-se les ungles: nervis.
  • Mans en les galtes: avaluació.
  • Tocar-se lleument el nas: dubtar, mentir o rebutjar.
Boca
  • Ensenyar una dent: menyspreu, agressió.
  • Treure el llavi inferior: menyspreu.
  • Amagar la boca amb les mans: inseguretat, timidesa.
  • Recollir la boca cap a un costat i cap a dalt: disgust, contrarietat.
  • Avançar-se repetides vegades: assenyalar alguna cosa.
  • Mossegar-se el llavi inferior: mentida.
Assentar-se
  • Assentada, cames creuades amb moviment circular del peu: avorrida.
  • Assentar-se en la punta de la cadira: ansietat, inseguretat.
  • Assentar-se bé: domini, seguretat, comoditat.
  • Assentar-se amb les cames paral·leles: ordenat, equilibrat.
  • Cames creuades en 90º graus (home): ambiciós, competitiu.
  • Cames creuades en 90º graus (dona): independència, humor, agressivitat.
  • Cames creuades a nivell de genoll, però amb una torta: perfeccionisme, però amb certa inseguretat i ansietat.
  • Cames creuades sobre el genoll i apuntant cap a el pis (home): balancejat, actitud passiva.
  • Posar els colzes o donar suport als braços en la taula: seguretat, decisió.
  • Tirar-se cap a endarrere: agressivitat.
  • Posar els rovells dels dits a major altura: segur, egoista, orgullós, inflexible, arrogant.
  • Rígides al assentar-se: tensió,  nerviosisme, agressivitat.
  • Canvi constant de posició en la cadira: avorrit.
  • Moviment incessant de peus: molest, insegur, nerviós.
  • Assentar-se en primera fila en classes: receptivitat, intenció d'aprendre. 
  • Com acotat en la cadira: avorrit, desinteressat.

Altres gestos
  • Inclinar el cap a la vegada que li parles: imaginació, sentit del humor, ingeni, vivacitat.
  • Tocar-se el cabell al parlar amb un baró: tractar d'impressionar-lo.
  • Tocar arrugues imaginaries: frustració.
  • Posar-se el cabell cap a endarrere i deixar una mà en la nuca: mentir.
  • Enfonsar el cap, contraure la boca i enarcar les celles: vaig cometre un error.
  • Arreglar-se la corbata: tractar d'impressionar.
  • Arreglar-se la corbata i "carrespejar": tractar d'impressionar més.
  • Ocultar la cara amb una cigarreta: tramar, calcular.
  • Encongiment de muscles: desconèixer de que es tracta.
  • Recolzar els peus en els talons: sobrat.
  • Canviar constantment de suport amb els peus: inquietud, disgust.
  • Jugar amb el cabell: falta de confiança en si mateix.
  • Cap entre les mans i mirar fixament: avorriment.
  • Unir els turmells: aprensió.
  • Caminar amb les mans en les butxaques amb les espatlles encorbades: abatiment.
  • Caminar molt ràpid: dinamisme, inquietud.
  • Jugar amb algú mentre conversen: nerviosisme, inquietud, ansietat.
  • Romandre sempre de peu: seguretat en si mateix.
  • To de veu alt: agressivitat.
  • Mantenir-se lluny d'altres en llocs públics: independència, introversió.
  • Xiular a llocs solitaris: por.
  • Fer reverència al donar les mans de l'altre: respecte i cortesia. 
  • Inclinar-se cap a l'altre: prestar atenció.
  • Peus sobre la taula: relaxament, control absolut.
  • Moviments tallants i abruptes: intranquil·litat, nerviosisme, temor, falta de control.
  • Rascar-se el cap: pensant. 
 

Les 8 intel·ligències

Buscant informació sobre la intel·ligència he trobat que hi ha 8 tipus diferents. N'havia sentit a parlar però no ho acabava d'entendre però, aquest article ho explica de manera clara i entenedora. 
"La teoria de les intel·ligències múltiples és un model proposat per Howard Gardner, on la intel·ligència no es vista com unitària, sinó com un conjunt d'intel·ligències múltiples, diferents i independents. Gardner proposa una redefinició de la intel·ligència convertint-la en un potencial psicobiològic, on és decisiva la influència de l'ambient en el que es desenvolupa l'individu, els seus estils cognitius, la disposició per resoldre problemes i crear els productes.  
La intel·ligència es defineix com la capacitat cerebral que ens permet entendre les coses escollint la millor via, la capacitat de resoldre problemes o crear productes valorats en un o més contextes culturals. La formació d'idees, judicis i raonaments són actes essencials i indicatius d'intel·ligència. 
Totes les intel·ligències són igual d'importants i, per tant, totes s'haurien d'educar, practicar i potenciar per igual, i aquestes són:


- Intel·ligència lingüística: competència consistent en fer servir les paraules de manera creativa i eficaç, tant en les expressions orals com a les escrites. Suposa tenir habilitat en l'ús de la sintaxi, la fonètica, la semàntica i l'ús pragmàtic del llenguatge.


- Intel·ligència lògica - matemàtica: és la intel·ligència dels científics i que permet resoldre problemes de lògica i matemàtiques. Es correspon amb els pensament de l'hemisferi lògic i és l'única intel·ligència que s'ha considerat en el món occidental.


- Intel·ligència espaial o creativa: representa la destresa en la percepció de les imatges - internes o externes, que permet recrear-les, transformar-les i modificar-les; a més de recórrer l'espai, fa que els objectes també recorrin i permet reproduir les informacions gràfiques. Pensament tridimensional. Arquitectes, artistes i persones amb gust per les formes.


- Intel·ligència musical: capacitat de les persones per percebre, discriminar, expressar i transformar les diverses formes musicals. Implica tenir una gran sensibilitat pel ritme, el to i el timbre de la música.


- Intel·ligència corporal cinètica: habilitat de fer servir el cos per expressar idees i sentiments. Aquesta intel·ligència implica coordinació, equilibri, flexibilitat, força i velocitat. Capacitat pel ball, la dansa, la gimnàstica, els esports en general. 


- Intel·ligència intrapersonal: organitzada al voltant de la destresa per construir una percepció molt precisa respecte d'un mateix, d'organitzar i dirigir la pròpia vida. Inclou conductes de disciplina, autoconeixement i autoestima. Capacitat de reconèixer els propis errors per avançar.


- Intel·ligència interpersonal: comprèn la capacitat i facilitat de treballar amb els altres i de relacionar-se eficaçment amb ells. Inclou una gran sensibilitat per entendre expressions facials, la veu, els gestos, les postures i per respondre adequadament. Gaudeixen del treball en equip.


- Intel·ligència naturalista: facilitat per distingir, classificar i fer servir elements de l'entorn. Habilitats d'observació, experimentació, reflexió i preocupació per l'entorn. "